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Las NIF y la Triste Realidad de las Empresas - 1620 Visitas

Postulado básico de Negocio en Marcha
Los postulados básicos dan pauta para explicar “en qué momento” y “cómo” deben reconocerse los efectos derivados de las transacciones, transformaciones internas y otros eventos, que afectan económicamente a una entidad, por lo que son, en consecuencia, esencia misma de las normas particulares (NIF Series C, D y E).

La NIF A-2 incorpora dentro de los postulados básicos, que son las bases por seguir en todos los registros contables, el postulado básico de Negocio en Marcha.

El párrafo 24 de la referida NIF establece lo siguiente:

La entidad económica se presume en existencia permanente, dentro de un horizonte de tiempo ilimitado, salvo prueba en contrario, por lo que las cifras en el sistema de información contable, representan valores sistemáticamente obtenidos, con base en las NIF. En tanto prevalezcan dichas condiciones, no deben determinarse valores estimados provenientes de la disposición o liquidación del conjunto de los activos netos de la entidad

En ocasiones pensamos que el concepto de “existencia permanente” se refiere a que mientras la empresa siga abierta, siga operando (vendiendo, comprando, pagando) o que mientras no se encuentre en suspensión de pagos o concurso mercantil, no tiene problema de negocio en marcha.

Sin embargo, este postulado básico muy pocas veces conocido pero que en época de crisis tendrá gran relevancia, se refiere a algo más, no del pasado, sino del futuro de las empresas.

Los estados financieros a diciembre de 2019, e incluso a marzo de 2020 muestran la realidad a esa fecha, pero esa realidad se verá fuertemente afectada con la crisis sanitaria que recrudece la crisis económica que gran parte de las empresas micro, pequeñas y medianas venía experimentando.

Este postulado establece que esa empresa continuará con su actividad económica en un futuro cercano, salvo que haya indicadores que establezca que es más probable que no sea así. El periodo de tiempo a futuro que se considera es inicialmente los doce meses siguientes a la fecha de los estados financieros.

Los aspectos por evaluar en el futuro cercano son una amplia gama de factores relacionados con la rentabilidad actual y esperada, la programación de pagos de su deuda y la fuente potencial de recursos.

En situaciones atípicas como actualmente estamos viviendo, esa información a analizar en el futuro cercano es la que establece si este postulado básico se encuentra comprometido.

Tomemos el ejemplo más cercano y representativo de este tema, como son las cifras financieras de Pemex.

Durante 2019, generó una pérdida de $348 MDP (sus costos y gastos fueron por mucho superiores a los ingresos que puede generar).

Adicionalmente a lo anterior, el déficit acumulado, es decir, las pérdidas acumuladas durante varios años suman $1,099 MDP (el 31% lo perdió en 2019), lo que indica que año con año va empeorando la situación de la empresa hasta diciembre de 2019.

Por otro lado, su capital de trabajo, derivado de las pérdidas recurrentes, prácticamente se ha extinguido. Sus pasivos circulantes superan a sus activos circulantes en $212 MDP.

Recordemos que el término circulante se refiere a los pasivos a pagar dentro de los próximos 12 meses, y las cuentas por cobrar dentro del mismo plazo.

Ahora bien, esas cifras catastróficas del pasado, se ven empeoradas por el presente, primero por la contingencia generada por el Covid-19 que afectó que en 2020 el consumo de combustibles comercializados por la paraestatal redujera sus ingresos a partir de finales de marzo, que el acuerdo internacional de la OPEP afectara el precio del barril de crudo, que la intervención de Arabia en el mercado de Asia que atendía México provocara la disminución de ventas, y a que las calificadoras internacionales bajaran su calificación, lo que podría generarle una carga financiera adicional dado que al considerarlo como inversión de alto riesgo, la tasa de interés se incrementará eventualmente.

Todos estos factores económicos que se han dado en 2020 si bien no modifican las cifras de sus financieros de diciembre de 2019, dan una idea, lamentablemente clara, de que no haya una certeza razonable de que Pemex pueda mantenerse en 2020 como una entidad bajo el supuesto de negocio en marcha, salvo que el gobierno federal le inyecte recursos suficientes para recuperar su capital de trabajo negativo, y que las operaciones de este 2020 arrojen utilidades, situación nada sencilla.

Este ejemplo debemos trasladarlo a las cifras de las empresas, y hacer la evaluación de la generación de negocio y flujo suficiente para enfrentar sus obligaciones, analizando con la Dirección los planes a seguir para evitar el panorama negro, buscando rescatar a las empresas de la inminente quiebra.

¿Qué pasa contablemente si se define que no puede mantenerse el negocio en marcha?

Al no poder asumir con la continuidad del negocio, se tendría que dejar de aplicar las NIF o IFRS para la valuación de transacciones, y los activos se tendrán que reflejarse a valores estimados de disposición (activos) y de liquidación (pasivo), como lo menciona la última oración del párrafo 24 de la NIF A-2.

La norma contable contempla todos estos aspectos que van surgiendo de la crisis sanitaria y económica, no porque sea previsora, sino a la luz de los problemas que eventualmente puedan surgir en los negocios.

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    2 respuesta a “Las NIF y la Triste Realidad de las Empresas”

    1. El ejemplo es muy extremo, ya que la empresa como tal ya se debería de haber declarado en quiebra, en situaciones normales de una empresa que tiene una proyección o presupuesto para cada ejercicio, en este tendría que considerar como atípica la proyección y tendría que ajustarla a los movimientos que se vayan obteniendo con las nuevas técnicas de comercialización que la misma pandemia orilló a que se tomarán , esto con la finalidad de seguir en marcha por otra parte si los dueños o accionistas ya evaluaron las posibles variables y determinaron que la pérdida no es posible de absorber, van a tomar las desiciones correspondientes

      1. Así es, el ejemplo es extremo, para resaltar lo importante que es cumplir con el postulado básico de negocio en marcha.

        De hecho, el problema de negocio en marcha se manifiesta como síntomas de la enfermedad de los negocios que se agravan con el concurso mercantil, no al revés.

        Gracias por su amable comentario

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